domingo, 3 de febrero de 2008

¡Eh, tú, dios!


¡Eh, tú, dios! sí, sí, tú...
Que no se te olvide que fui yo
quien le dio voz a tu boca,
quien prodiga tu palabra,
quien creó tu paraíso,
quien pintó blanca tu barba.

Que no se te olvide que fui yo
quien acreditó a los siervos
de esa corte de vasallos,
que ahora componen los necios
que caminan de tu brazo

¿Qué, sabes quien soy, o ya se te ha olvidado?
soy el dueño de los huevos
que tocas como en un juego
con tu diestra justiciera,
mientras con la redentora
mano izquierda me perdonas
lo que hizo mi derecha.

¿Qué, sabes quien soy, o ya se te ha olvidado?
Mírame a la cara, que te estoy hablando

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